Las Lamentaciones del Profeta Jeremías de Tomás Luis de Victoria

Las lecciones del primer nocturno de maitines del Jueves, Viernes y Sábado Santo están tomadas del libro de las Lamentaciones que, atribuidas al profeta Jeremías, describen con elevada inspiración lírica y gran fuerza la angustia y el desconsuelo del pueblo judío por la destrucción de Jerusalén. La Iglesia escogió estos textos para la Semana Santa, tiempo en el cual el hombre debía sentir el drama del pecado que ha arrastrado a Cristo a la muerte en la cruz. Las Lamentaciones fueron musicalizadas desde la Edad Media y, más adelante, por supuesto, por los polifonistas del siglo XVI.

Las nueve Lamentaciones son quizá las obras con las que Tomás Luis de Victoria
(Ávila, 1548 – Madrid, 1611) consiguió uno de sus mayores logros, pues recogen su música más intensa y mística. Siempre ha existido la impresión de que, en su trabajo, los polifonistas españoles mostraban fuerza y misticismo. La música de Victoria, de quien se cumplen este año 400 años de su muerte, no está exenta de este sentimiento, especialmente en el Requiem y sobre todo, en el Officium Hebmobedae Sanctae, que incluye las Lamentaciones ya citadas. En palabras de Peter Phillips, director de los Tallis Scholars, “…se puede decir que el estilo de las Lamentaciones es particularmente hablado, contado, desafiante de hecho…capaz de crear una atmósfera inigualable…”.

Victoria fue capaz de crear un estilo donde la tensión de los elementos melódicos y armónicos produce, mediante disonancias, una extraordinaria fuerza emotiva. El tiempo que Victoria dedicó a su formación con Palestrina en Roma, sumado al estilo que los franco-flamencos habían llevado a esta ciudad, determinaron el carácter de su música.

Las Lamentaciones fueron publicadas en 1585, justo al final de la etapa de Victoria en Roma, aunque existe un manuscrito anterior en la Capilla Sixtina, en una versión más larga, menos cuidada armónicamente y menos intensa en el tratamiento de los textos.

Victoria compuso la música de las Lamentaciones partiendo de la entonación de los recitativos gregorianos. La armonía propuesta por él estaba dotada de una nueva tensión: el número de voces va aumentando gradualmente hasta la sección final “Jerusalem”, que expande la partitura. Se produce un crescendo no sólo dentro de cada lamentación sino dentro de cada día litúrgico y a su vez en la obra completa. Un rasgo identificativo de este proceso también se advierte en el hecho de que, mientras la cantidad de contrapunto no se incrementa, sin embargo la armonía se vuelve monumental.

El propósito de Tomás Luis de Victoria era claramente que sus nueve Lamentaciones se escuchasen en su totalidad, como una experiencia única, aunque transcurrieran a través de tres días de liturgia. Y esto es lo que propone el Grupo Vocal In Hora Sexta, una visión completa y única de las nueve partes en las que el ilustre compositor abulense, dividió cada una de las lecciones de maitines para el Jueves, Viernes y Sábado Santo. Una nueva lectura e interpretación de una obra extraordinaria en las voces de este grupo de cámara.

Las Lamentaciones del Profeta Jeremías de Tomás Luis de Victoria

Programa

PRIMERA PARTE

Feria V in Coena Domini
– Lectio I: Incipit Lamentatio Ieremiae Prophetae. Aleph
– Lectio II: Vau. Et egressus est
– Lectio III: Jod. Manum suam

Feria VI in parasceve
– Lectio I: Heth. Cogitavit Dominus
– Lectio II: Lamed. Matribus suis dixerunt

SEGUNDA PARTE

Feria VI in parasceve
– Lectio III: Aleph. Ego vir videns

Feria VI in parasceve
– Lectio I: Heth. Misericordiae
– Lectio II: Aleph. Quomodo Obscuratum
– Lectio III: Incipit Oratio Ieremiae Prophetae

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